jueves, 6 de septiembre de 2007

LA EDUCACIÓN DE LOS ESCLAVOS

Ha sido una constante de todos los regímenes totalitarios el control de la mente de la juventud, de sus valores. Los nazis lo desarrollaron con singular maestría en sus famosos castillos bávaros en los que se formaba a la "mejor juventud alemana". Se les educaba en valores, naturalmente, los valores del régimen nazi. Lo mismo hizo Franco, Stalin, Castro, y otros enemigos de la libertad.
El peligro de querer educar en algo tan subjetivo como los valores es que no todos tenemos los mismos. Así lo que para una persona es una familia para otra no lo es, lo que para cierto sector de la sociedad está bien en política de planificación familiar para otra está mal. Y así sucesivamente...Sólo alguien con mentalidad de dictador, de totalitario osaría enseñar valores propios como si fueran los únicos válidos.
La enseñanza en los valores de la ciudadanía se debe limitar a las normas de educación y urbanidad y debe ser tanto en la familia como en la escuela, transmitida por todos en cada una de sus palabras, de sus gestos, de sus acciones. No se necesitan textos, ni contenidos preparados por los reclutadores de siervos. Así, cuando llegamos a supuestos valores como los que plantea la nueva Ley de Educación sectaria del gobierno izquierdista, tales como la introducción del paradigma de género, observamos que se quiere ir un poco más allá y adoctrinar a futuros esclavos.
Fijémonos en este ejemplo: el paradigma de género que se pretende siente cátedra entre nosostros es una invención del feminismo hembrista del siglo XX y XXI. Camuflado con vestido de igualdad promulga la discriminación y la diferencia entre hombres y mujeres con indudable ventaja para estas últimas y carga de culpabilidad para los primeros. Es responsable de la introducción en España de leyes inoperantes, fomentadoras del odio, inútiles y discriminadoras como la Ley contra la Violencia de Género o la Ley de Igualdad con toda su carga de censura, de odio y de fanatismo hembrista. Y es este paradigma el que tendrán, entre otras lindezas, que aprender los alumnos desde su más tierna infancia. Es decir, un valor de un pequeño sector de la ciudadanía impuesto al resto de los españoles.
El resto del currículo de la futura "educación para la esclavitud" -como la ha definido algún columnista- es del mismo sectarismo. Pretenden imponer los valores de un sector de la sociedad al otro. Media España y sus valores contra la otra media y los suyos.
El Estado hurta de este modo a las familias el papel fundamental que les corresponde en la educación de sus hijos, en el aprendizaje de valores. Es más, se mofa de los ciudadanos. Se trata de formar legiones de individuos que, como los hipnotizados, respondan al unísono cuando desde el poder político se aprieten los resortes adecuados. Lo hemos comprobado recientemente. Basta con agitar cuatro eslóganes simplistas hasta la saciedad como "No a la guerra", "Palestina libre", "Alianza de civilizaciones" para que los esclavos respondan y den un paso al frente como un solo hombre.
Se argumenta por personas, que ocupan preclara posición a base de discriminación positiva –nuevo inventovalor de estas mentes preclaras llenas de rimel-, que sólo se trata de ofrecer lo que prevee la Constitución, olvidando que ésta es un texto abierto, sujeto, por tanto a la interpretación. Y que yo sepa en ningún momento se menciona en la Carta Magna este aborto de "educación para la ciudadanía" ni la felonía de la "política de género".
Puede ser que se engañe a los esclavos. El izquierdismo no titubeó ni un solo segundo para derogar la Ley de Educación del legítimo Gobierno de España. Que no le tiemble ni un dedo al que le toque en su momento derogar la patochada que quieren imponer en la formación del nuevo espíritu del esclavo.

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